#ColectivoDetroit

Noche ~#ColectivoDetroit~

Ya llevaba un rato bailando al punto de perder la noción de dónde estaba. Su cuerpo se seguía moviendo al ritmo de la música, cerró los ojos para sentirla mejor. Cuando comenzaron las voces de la canción se despertó del sueño y lo vio, observándola como si la deseara pero sin pegar sus cuerpos aunque cada roce parecía la insinuación a un beso. ¿Cuánto tiempo llevaba bailando con él? Lo conoció hace dos días y ahora sus amigas estaban lejos para no interrumpirlos, parecían divertirse sin… Él la hizo voltear cuando la música recupero el ritmo, era como si deseara monopolizarla. Estaba bien, ella quería que lo hiciera.

La música volvió a poseerla pero ahora los ojos de él no la soltaban. Los cuerpos se juntaron más como si… Sus cuerpos chocaban… la música parecía detenerse. De pronto el ritmo volvió a sujetarla a la música. Quería besarlo… sus labios estaban tan cerca. Se alejo y buscó de nuevo que la música la poseyera, cerró los ojos. Ese era un coqueteo innecesario, ambos ya se habían cautivado desde que se conocieron en aquel museo. Ella como extranjera entró curiosa y él por cuarta vez terminó harto del mismo lugar hasta que algo interesante apareció.

Había algo que los detenía a no dar el siguiente paso…La música llegó más a su cuerpo, el deseo de estar cerca fue más grande y ambos reaccionaron. Ella no entendía si para él era un juego solo por ser de otro país o mera curiosidad pero ambos tenían ansias de algo. En su país ella se sentiría insegura, estaría escondida con sus amigas para que nadie la viera pero aquí era libre, nadie la conocía, ni siquiera las chicas a las que ella llamaba amigas… ellas solo las conoció aquí para no sentirse sola pero la realidad es que era la primera vez que experimentaba la libertad.

La música iba cambiando mientras sus labios seguían tan cerca…

Estaba sentada en el escritorio del hotel solo usando su ropa interior. En una situación como esa podía sentirse culpable  o más bien debería sentirse culpable pero no tenía ánimos de hacerlo. No se arrepentía de nada de lo que había hecho, la cuestión sería después. Si él había sentido algo más fuerte tal vez. La música de la fiesta de al lado sonaba con fuerza y parecían envolverla en sus pensamientos.

Se conocieron en la universidad, ¿dónde más? Él era un profesor que parecía joven y ella solo una alumna más del montón. Ella experimento un enamoramiento extraño que empezó al escucharlo hablar, él solo vio su avance mental y le fue agradando que le diera razón en muchas cosas aunque en otras pensaran totalmente lo contrario. Algo de ella le llamaba la atención pero lo mantuvo lejos de su pensamiento.

La música se acelara. Se encontraron casualmente en los museos hasta que ella conoció a su esposa. No tenía celos, es más, parecía caerle bien. Su esposa era como ella la imagino: alta, guapa, esbelta y con un gran intelecto, aunque con ideas que parecían sacadas de la boca de él, se notaba por qué eran esposos. Además ella era curadora en un museo…todo lo que imaginó para él.

La situación se dio la noche que él le tocó actuar de curador, su esposa no estaría y él invitó a sus alumnos. La noche pasaba y todos se iban menos ella. Era como si esperara algo aunque lo único que quería era despedirse al final de él. Ya fue en la madrugada cuando ella salió de la galería sin pensarlo, sin despedirse de él. Él la detuvo a media cuadra, el alcohol se le notaba en su piel pálida.

Él insistió en acompañarla y ella no se iba a negar. Lo demás fue borroso. El beso, la llegada al hotel, el toqueteo, el sexo. Y ahora estaba ahí sentada esperando que una luz la iluminara pero la música cambio y la desconcentró. Lo miró a él dormido, con su piel pálida reposando en toda la cama. Se acercó a él y entre sueños le robo el último beso.

No la odiaba pero detestaba que él se hubiera fijado en ella. Ella era más guapa, si. De mejor cuerpo, también. Pero su personalidad era tan contraria a lo que podía aparentar. Callada, tímida, aburrida. Si nadie le saca un tema de conversación ella no hablaría jamás. Aún así aceptó acompañarla para que no quedará sola con él pues a ella no le gustaba él. Aunque a ella tampoco solo quería atención de un hombre de vez en cuando. Era su amiga pero su amiga siempre estaba interfiriendo y a veces parecía que ella solo la seguía como sanguijuela por no tener amigos aunque era lo contrario. Se detestaba por pensar así.

Él tocaba en una banda de “rock” cantando covers en un bar chafa de la ciudad. Esa noche hicieron una recopilación de muchas canciones viejas, ella se las sabía todas y su amiga no, era alguien que pretendía saberlas aunque no. A él le gustaba ella por lo que aparentaba ser pero si la conociera de verdad estaría aburrido de su amiga. De pronto quedaron solos, su amiga fue al baño y él había decidido en sentarse en su mesa.

-¿Te puedo preguntar algo?-se acercó él nervioso.

-Supongo…

-Ella… ¿tiene novio?

Ambas sabían lo que tenía que contestar. Le tenía que inventar un novio falso, le tenía que decir que hasta comprometida estaba para no darle esperanzas. No dijo nada pero le dijo que se rindiera. Ella lo veía como amigo o menos que eso. Parecía que el corazón de él se rompía, ella lo lamento un poco pero era mejor que supiera la verdad. Su amiga regreso del baño y ambos comenzaron a conversar, pese a lo que le dijo él buscaba esperanzado y eso le produjo asco. Estaba furiosa porque él seguía fijándose en ella.

¿Por qué estaba enojada? ¿Por qué la estaba tocando a ella? ¿De quién estaba celosa realmente?


Esta vez decidí participar en esta iniciativa llamada #ColectivoDetroit que consiste en que cierto tiempo te dan un ejercicio para escribir y poder experimentar. En este caso hice el ejercicio aparecerá abajo. Las canciones que me inspiraron para hacer los 3 textos se las dejo (aunque no necesariamente tienen que coincidir con la letra) y bueno, gracias por leerme.

Texto 1

Texto 2

Texto 3

-B-


Esta vez os proponemos un experimento de cohesión y coherencia. Se trata de escribir tres textos breves, que pueden quedar inacabados, y mezclarlos. Uno de ellos como máximo puede no ser vuestro, pero deberá estar bien referenciado. Podéis utilizar una lógica interna para combinar los textos, o no. Podéis dar alguna pista tipográfica al lector para que identifique las piezas por separado, o no. No es un experimento arbitrario: os daréis cuenta al hacer el ejercicio de que la coherencia en un texto es muy importante, y de que a veces perder el control puede ser muy interesante. Los lectores también tienen un reto en esta ocasión.

Gracias por participar. Recuerda pasarte por el ejercicio de Adri en Billete de cercanías. Si tenéis alguna duda del funcionamiento del ejercicio, estamos en colectivodetroit@gmail.com

Instrucciones para participar:

  1. Leer el “enunciado” del ejercicio.

2.Interpretar el “enunciado” del ejercicio libremente

  1. Escribir lo que te sugiera
  2. Publícalo en tu espacio
  3. Cuéntanoslo para que podamos enlazarte tanto en los comentarios como por las redes sociales.
  4. No olvides usar el hashtag #ColectivoDetroit, y disfrutar la participación al máximo.

 

   

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